Disfagia

La disfagia no es una enfermedad, es un síntoma.

Disfagia

La disfagia es un síntoma que se define como la dificultad de una persona para tragar. Es más habitual en personas mayores y muy frecuente en pacientes que están en un hospital o residencia, sobre todo cuando presentan enfermedades neurológicas.

Los síntomas que nos pueden hacer sospechar que una persona presenta disfagia son en ocasiones muy sutiles: tos o carraspeo frecuente después de comer o beber, cambios en la calidad de la voz, dificultades respiratorias después de ingerir, babeo o pérdida de peso.

Los problemas aparecen cuando el alimento no es empujado hasta el fondo de la boca o no avanza hacia el estómago, o incluso se desvía hacia los pulmones. Con la alimentación se puede facilitar la deglución y reducir la probabilidad de posibles complicaciones.

Algunos consejos:

  • Busca un ambiente tranquilo y sin distracciones para comer.
  • La persona con disfagia debe comer con la espalda recta y lo más enderezado posible.
  • Adapta la consistencia de los alimentos en función de lo indicado por tu médico o logopeda.
  • Prepara comidas nutritivas puesto que es difícil ingerir grandes platos.
  • Evita los alimentos pegajosos como el chocolate, la miel, el caramelo o el plátano.
  • Evita alimentos fibrosos como los espárragos, la alcachofa o la piña.
  • Evita alimentos de dobles texturas como la naranja, la sopa de pasta, bollos mojados en leche, alimentos sólidos con salsas líquidas, etc.
  • Evita alimentos con semillas, espinas o huesos o muy secos como el pan tostado o los frutos secos.
  • Asegura la hidratación espesando los líquidos para facilitar la deglución y minimizar el riesgo de aspiración.

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