Los derivados de la soja y sus propiedades

Alimentación  |  18.09.2014  |  por Nestlé  

Los derivados de la soja y sus propiedades

Con el paso de los años, el consumo de soja y de sus derivados ha ido aumentando debido las propiedades beneficiosas que han demostrado tener sobre la salud. La soja es un tipo de legumbre que podemos encontrar en brotes, fresca o seca. Como derivados de la soja tenemos: tempeh, seitán, tamari, tofu, natto y miso.

La soja y sus derivados destacan por su contenido en proteínas de origen vegetal, grasas poliinsaturadas y su bajo contenido en grasas saturadas. La soja es rica en fibra, vitamina C, ácido fólico, vitamina B, potasio, calcio, hierro, fósforo y magnesio. Además, es la legumbre que contiene mayor proporción de isoflavonas, por lo que la soja y sus derivados son considerados como la fuente más importante de éstas.

La soja y sus beneficios sobre la salud

Las isoflavonas son un tipo de flavonoides, unas sustancias con efectos antioxidantes que nos protegen del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como la hipertensión, la aterosclerosis y el colesterol o los triglicéridos elevados. 

El consumo frecuente de soja y sus derivados, puede ayudarte a reducir los niveles de colesterol, ya que las isoflavonas favorecen la reducción del colesterol “malo” o LDL y aumenta los niveles del colesterol “bueno” o HDL. Además, la soja y sus derivados contienen saponinas, unas sustancias que ayudan a reducir la absorción del colesterol procedente de la dieta. 

La soja y la obesidad

Las isoflavonas también pueden tener efectos beneficiosos sobre la obesidad, ya que estas sustancias pueden reducir la capacidad del organismo para acumular grasa. Además, el consumo de soja y de sus derivados nos aporta proteínas de origen vegetal, más saludables que las proteínas de origen animal, que suelen ir acompañadas de grasas saturadas

La soja y la menopausia

Cuando aparece la menopausia, se reduce la producción de hormonas sexuales como los estrógenos y aumenta la tendencia a ganar peso, ya que disminuye el gasto energético y la capacidad de quemar las grasas de la dieta. Es por este motivo que las grasas se almacenan con más facilidad, sobre todo en la zona abdominal, y aumenta la proporción de tejido graso corporal. 

Las isoflavonas de la soja y de sus derivados, tienen una estructura muy similar a los estrógenos de nuestro cuerpo, motivo por el que también son llamadas “fitoestrógenos”. Los fitoestrógenos vienen reconocidos por nuestro organismo como si se tratara de los propios estrógenos e imitan sus funciones, ayudando a evitar que las grasas queden almacenadas. Además, el consumo de soja se ha relacionado con una disminución de la intensidad de los síntomas de la menopausia como los sofocos.

La soja y la osteoporosis

La osteoporosis es la situación que se da cuando el hueso pierde densidad mineral, su estructura empieza a deteriorarse y el tejido óseo se vuelve poroso. Esto conlleva un aumento de la fragilidad del hueso y aumenta el riesgo de que el hueso se fracture. El consumo de soja y sus derivados puede ayudar a prevenir la aparición de osteoporosis, ya que las isoflavonas estimulan la continua formación y recuperación de los huesos.

La soja y el vegetarianismo

La soja y sus derivados pueden resultar una buena alternativa para los vegetarianos, ya que es una rica fuente de proteínas de origen vegetal, de hierro y calcio.

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