¡Enseña a tu hijo a beber agua!

Alimentación  |  15.06.2015  |  por Nestlé  

¡Enseña a tu hijo a beber agua!

Más de la mitad del organismo de tu hijo está formado por agua, y este líquido está muy presente también en el cerebro. Es durante la infancia cuando más aprendemos y, por tanto, cuando el cerebro se desarrolla en mayor medida. Por eso una correcta hidratación es esencial. Tú no siempre estás con él a lo largo del día, por eso es importante que le enseñes a beber agua regularmente.

Consejos para que esté hidratado

Crea en él el hábito de beber

¿Estás preocupado porque no tienes ningún control sobre lo que bebe tu hijo en el colegio o cuando no está en casa? Haz que beber agua sea un hábito para que él mismo lo haga, estés tú delante o no. Para ello, asocia la bebida del agua a diferentes momentos de su día; así, le resultará fácil recordar la necesidad de hidratarse: nada más levantarse (compensa la pérdida de agua de la noche); en la hora del recreo; durante la comida; antes de entrar a clase por la tarde; al entrar en la actividad extraescolar…

Métele una botellita de agua en su mochila o en su bolsa de deportes

Es una buena manera de recordarle la importancia de beber, incluso antes de tener sed. ¡Seguro que cuando vea el agua le apetecerá!

Deja una jarra de agua o alguna botella de agua en lugares accesibles

Poner agua sobre la mesa del comedor o en su habitación le recordarán la importancia de hidratarse y podrá hacerlo con facilidad. 

Bebed agua juntos

Ofrécele agua regularmente cuando esté  contigo. Si te resulta difícil convencerle de que beba agua, bebe tú. Los niños a menudo aprenden por imitación. Si tú eres su ejemplo, acabará por interiorizar la necesidad de hidratarse. 

Agua, siempre a mano

Hay niños que no pueden esperar a beber cuando tienen sed; necesitan hacerlo inmediatamente. ¡Lleva siempre encima una botella de agua!

Agua, con regularidad

A menudo los niños beben sólo cuando tienen sed. ¡Anímale a que beba pequeñas cantidades de agua, pero con regularidad a lo largo de todo el día! ¡Esto es mejor que atiborrarse cuando ya se tiene sensación de sed!

¿Sabías qué?

Los niños, como los adultos, pierden agua por la respiración, la sudoración, la orina y las heces. Aunque obtienen agua de los alimentos y de la producción de su propio cuerpo, necesitan más.  

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